BOICOT A ISRAEL. UNA FORMA MÁS DE SOLIDARIDAD Y APOYO A LA LUCHA PALESTINA

Casi cada día escuchamos y leemos noticias acerca de la situación en Palestina. Algunas de ellas, como desgraciadamente ocurre cuando se tratan otras realidades, no reflejan del todo lo que verdaderamente ocurre. Otras, además de negarnos el derecho a conocer la verdad, la transforman en favor de los intereses de algún poder sin ningún tipo de escrúpulos, ni por parte de ese poder ni por parte del medio que lo difunde.

Estos últimos días la información que nos está llegando desde allí nos pone en conocimiento acerca de la muy cruda realidad que se está viviendo en Gaza. La población gazaui, encarcelada dentro de su propia tierra, lucha por sobrevivir.

Cuando vemos y oímos esto, en mayor o menor medida algo se nos mueve por dentro; nos entran ganas de ayudar. La pregunta “¿qué podemos hacer ante esta situación?” se nos pasa a todas por la cabeza. Teniendo en cuenta que las buenas intenciones son las que valen, y que cada una aporta y hace lo que puede, son muchos los mecanismos que podemos poner en marcha para denunciar esta situación: podemos movilizarnos, salir a la calle y pedir a nuestros gobiernos que tomen cartas en el asunto, escribir quejas, denuncias, leer acerca de la realidad palestina y contrastar la información, visitar de primera mano Palestina y conocer la realidad “in situ”. Y también podemos utilizar el boicot como forma de presionar políticamente al Gobierno y a la sociedad israelí para que ponga fin a la opresión del pueblo palestino.

Suena dura la palabra boicot, pero lejos de esta sensación que nos pueda dar al escucharla lo que subyace es bien distinto. El boicot es un medio cívico para cambiar situaciones de injusticia y violencia institucional. Si los gobiernos permanecen impasibles ante el ilegal comportamiento israelí, es hora de hacer presión para aislar al régimen de ocupación y apartheid.

El estado de Israel, fundado sobre tierra arrebatada al pueblo palestino, exporta una imagen de gobierno democrático allá por donde va. Y si nosotras aceptamos con normalidad estas manifestaciones exteriores estamos legitimando su política de ocupación, expulsión y discriminación a la vez que mostramos nuestra indiferencia e impunidad ante sus atrocidades.

El boicot a Israel es una campaña internacional, impulsada por redes y plataformas europeas de organizaciones de solidaridad con Palestina y apoyada tanto por grupos israelíes no sionistas como por el pueblo palestino.

Utilicemos entonces también el boicot como una forma más de solidaridad y apoyo a la lucha palestina. El boicot puede acogerse a sus múltiples formas: boicot económico, cultural, académico. Puedes no comprar productos israelíes; las organizaciones académicas no deben cooperar con asociaciones o universidades israelíes; se pueden boicotear conferencias así como actos culturales, deportivos…

El boicot contribuyó a que Sudáfrica cambiara su política de apartheid en los años 80. ¿Por qué no obligar a Israel?